jueves, octubre 14, 2010

Papillon


Empezaron tus malditas palabras, que me sabían a fiebre y a literatura, a café y a dulzura, a cronopios y a locuras. Ahora me pides que deje de aparecer en tus sueños, y sin quererlo me pillas soñando contigo. Pero no sé ayudarte. Y a lo peor tienes razón.

Si busco tu rostro pienso que los rostros se tocan y tú y yo nos soñamos. Aunque nos soñamos te amo y porque nos soñamos te amo. Pero sí, cuando cierro los ojos admito con ansia que deseo rozar tus labios y mostrarte con su tacto el rostro que buscas. Pero ellos, tus labios, se esconden en este mundo ficticio de belleza a medias tintas, y tampoco los encuentro, y también me los tengo que inventar.

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Me salvaste de la rutina insaciable, y de algo más. Si no apareces, estás ahí.
Y no digo más. Quizá sólo sea una rabieta...

3 comentarios:

Tomica_naranja dijo...

mE DOY POR MEDIANAMENTE SATISFECHA. El solo está muy bien, pero: 1 yo quería verte hacerlo en persona y echandole valor con personas que no conoces.
2 ¡Por que no me avisas para que vaya a verte hombre! jejejejeje

me sigues debiendo eso :)

(te agregé al msn)

La Aspirante dijo...

Es que a mí sí me gusta el poema. A lo mejor es demasiado suponer que por estudiar filología o tener 118 seguidores tenga "criterio". O a lo mejor simplemente mi "criterio" difiere del tuyo, quién sabe.

Un saludo.

Guisélle Pourpré dijo...

"... Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella..."

:)