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miércoles, noviembre 24, 2010

Jugband Blues o el ocaso de la cordura

Vean a Emily jugar. Vean colocarle un bombín a la cabeza del maniquí. Por otro lado, Arnold roba camisones de la cuerda bañada por la luna, y se siente liberado. Liberado, libre, anárquico, deliciosamente anárquico. De-li-cio-so...
Prueba a qué saben los planetas, a qué sabe el Universo. El universo con pintura. Rojo, amarillo, verde...estrellas brillantes...el todo...

Nada en el agua de música espacial, y déjate tocar: déjate tocar por ella.

Syd, ¿te vas? ¿te vas para no volver? Sí, es verdad: la música es arte, ¡arte! y los periodistas, estúpidos, y la vida, la vida de un genio, extraña, incomprensible. Los ríos de ácido lisérgico tienen una corriente muy traicionera y los esquemas de la mente, como la estructura de Jugband Blues, se van perdiendo en virutas de goma de borrar. La locura se aproxima, Syd, y tus ojos sólo parecen ver las cosas invisibles. Jugband Blues es tu última canción con la boca de Pink Floyd, y viéndote ahí sentado cantándola, después de hacernos viajar, a nosotros y al arte, por el espacio y por las sensaciones, intuímos que queda ya poco de ti en este mundo. El bombardino y la trompeta anuncian la locura como un paso inevitable hacia la inmortalidad. Mientras, tú te vas perdiendo en la incoherencia, solitario, con tu guitarra solitaria, e intentas, en un último esfuerzo agotado, mirar a los ojos al mundo que te abandona, y le preguntas:
¿Qué es exactamente un sueño?
¿Qué es exactamente una broma?

sábado, agosto 01, 2009

Careful with that axe, Eugene

Una tarde calurosa, calor asfixiante. Ambiente cargado de apatía, las cuatro de la tarde. En la calzada de una de esas típicas calles residenciales americanas, con casas de madera y jardines, y una hilera de árboles de hoja caduca recorriendo la acera. Está ahí Eugene. Me imagino mirando por los ojos de Eugene, una visión naranja, naranja saturado, como si el calor derritiese los colores. Un naranja de locos. La calle avanza lenta, inclinada y balanceándose. Eugene avanza paso a paso. Eugene es horrible, regordeta. Eugene es retrasada. Avanza...poco a poco. Eugene lleva un camisón de flores, y un hacha en la mano. Fuera se ve un hombre que lava su coche. Avanza...poco a poco. La imagen se corta y viene otra, Eugene ha avanzado, el hacha llena de sangre, la manga derecha de Eugene llena de sangre. Un cadáver...otro cadáver... Paso a paso... [Gritos, gritos... se oyen en el exterior]. La calle se balancea, el hacha se balancea. Eugene sonríe tonta. Hay mucha gente. Cadáveres. Hay mucha gente. Hay camillas, fuertes correas de cuero... y miembros cercenados...miembros cercenados...


Al genio de Pink Floyd, al cual ni la propia cordura pudo limitar