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sábado, agosto 13, 2016

Carta abierta

Soy un jodido ente único, una persona, un concepto, un ser, una noxa, un monómero... lo que sea pero uno. Tengo tiempo de recomponerme, de redefinirme. Y joder, tengo fuerzas para hacerlo. Tiene que quedar aquí escrito porque he estado a punto de cerrar el blog y hacerlo desaparecer de la URL. Y todavía está renqueante. Pero si algún futuro puede tener, pasa por mi conciencia de no ser parte de nadie más que de mí. Sé que es la primera vez que escribo algo tan directo por aquí, era algo que me tenía prohibido hacer, pero puesto que la vida del blog está pendiente de un hilo, la ocasión lo permite.

Quizá sea yo la única persona del mundo a la que este blog le importe de verdad. He sufrido mucho en él y por él, y también he estado muy orgulloso. Ahora todo se tambalea y entra en duda, los cimientos tiemblan y todo lo que reboloteó en torno a él son recuerdos dudosos que parece que nunca llegaron a ser verdad. Pero no hay tal, en realidad. Empecé yo solo escribiendo aquella rabiosa y ambiciosa entrada, era yo y nadie más. Y a ese tipo sí lo reconozco. Por lo demás no hay que tenerle miedo al futuro. Sigo siendo yo, solo que crecido, con mucha más experiencia y más conocimiento. Todo eso puede ser igual a poca cosa, pero sigo siendo yo.

No sé qué voy a hacer con el blog. Si soy yo el único al que le pareció que lo que aquí escribí merecía la pena, no sé si debiera seguir. He dado lo mejor de mí aquí.

Sea como fuere, agradezco infinitamente a todos aquellos que se pararon a leer algo de lo que aquí hay escrito. Gracias.

viernes, junio 10, 2016

SILENCIO

como un árbol cortado por el tronco.

jueves, abril 28, 2016

Adiós, Psiquiatría

Adiós, Psiquiatría. Nos veremos en la próxima parada.

lunes, abril 18, 2016

Seguir

¿Qué ando buscando todas las noches en vela? ¿Por qué esa resistencia a sucumbir al sueño?
Pregunto porque ya sé la respuesta. Un camino, ahora que estoy varado en el área de descanso. Recurro al silencio de las horas oscuras porque es en esos momentos que dejo libre al caballo encabritado esperando que su pasión me arrastre al camino correcto. Me creía únicamente ocioso, pero mi maldito yo siempre está buscando, enfermedad platónica terminal que se retuerce en momentos calmos. Pero, ¿tan desordenado me encuentro? No, nada de eso. Me sientan mal los limbos, y ya. Lo bueno queda donde se disfruta, en las entretelas. Lo otro sale por no ulcerarse, viaja en nervio y acaba en danza muscular. Es ley en poesía. La justificación de las letras. Lo que nunca hiciste bien.

Sé el camino a tomar pero tengo miedo e invento excusas inconscientes. El miedo… siempre refractando las ideas, torciéndolas, creando dudas ficticias. Moriré batallando contra el miedo, estoy seguro. Pero lo difícil, reconocer que es esa y no otra la verdadera y eterna batalla, ya lo he hecho. Me queda ese consuelo.

sábado, enero 03, 2015

Echar de menos un rincón extraño

Te echo de menos, blog. Hola.
Las otras putas que se ofrecen engañosamente a cuidarme las ideas acaban despidiendo siempre un tufillo a frivolidad que dejan al descubierto el vacío de sus cariños, lo impostado de sus caricias. El rápido olvido como rápido sea el descenso del cursor. Bah.
Tú disimulas mejor. A mí me reservas siempre la página entera. Guardas mis palabras. Las atesoras en este rincón extraño. Sé que no depende de ti, que sé que me quieres, sino de Blogger, nuestro amado y odiado proxeneta, que follaríamos y escupiríamos a partes iguales por habernos presentado y habernos esclavizado: tú de él, yo de ti.
Pero hablaba de que te añoraba. Sí. Porque algunas veces se me vuelven a dilatar las entretelas, y no hay quien escuche como tú.
Algún día te volveré a tratar como te mereces. Te lo juro. Déjame un tiempo que recabe ideas, que acabe la universidad. Entonces me volverás a tener.