lunes, abril 27, 2009

Buscando el significado de "ser humano"

Esto tiene que ver con ahora, esto tiene que ver con todos nosotros, conmigo y con mi futuro. El problema llega cuando somos capaces de hacer lo que no somos capaces de entender. Por aquí y por allí surgen cuestiones que inflaman debates y crean litigios entre ideologías y corrientes, entre países y comunidades, entre vecino y vecina. Y cabe resolver de tal embrollo que algo se cuece, y que ese algo es tan importante como difícil de solucionar (entiéndase aquí solucionar como encontrar una mayoría de acuerdo). En realidad no es un problema sino varios, seguro que les suenan: ¿aborto sí, aborto no? ¿Células madre sí, células madre no? etc, ya saben por donde voy. Y, ¿por qué tanta disparidad de ideas, de soluciones, de opiniones? Pues bien, de eso voy a hablar e intentar exponer mi punto de vista.


Cojamos el primer ejemplo que cito arriba: aborto sí aborto no. ¿Por qué aborto sí? Porque, ya sean parejas o chicas solas, hay mucha gente que no está preparada para tener un hijo, ya sea por escasez de dinero como de cualidades paternas (que las hay, y no solo en gente sin hijos), alegando también que el futuro hijo es suyo y es ella la que elige. Además se dan los casos de que los médicos detectan alguna malformación que impide a este futuro niño llevar una vida digna (discapacidades mentales, físicas, etc), y los padres ahorran a éste dicho sufrimiento. Todo esto adobado con que hasta que no nace o hasta nosequé mes no se considera asesinato. ¿Por qué aborto no? Porque, aunque sea feto o incluso embrión, es un ser humano y el aborto es un asesinato, porque si se dejase el aborto libre nadie llevaría moderación con el sexo y todo sería Sodoma y Gomorra, fornicando en cualquier sitio y si me quedo embarazada aborto y a seguir fornicando, porque eso sería manipular la voluntad de Dios, etc.


Sé que me dejo algunos argumentos de cada bando en el tintero pero sigamos con otro ejemplo: hubo un caso no hace mucho de un niño que se moría, y cuya única salida tras arduas investigaciones médicas era que necesitaban las propiedades totipotentes de células embrionarias para reconstruir no sé qué tejido (perdonad que no esté tan documentado). El caso es que, in vitro, espermatozoides de papi fueron a la caza de óvulos de mami y varios de estos fueron fecundados. De estos embriones sólo se necesitó uno para la terapia del niño moribundo, que resultó un éxito. Los demás embriones fueron desechados, y aquí es donde mucha gente se echa las manos a la cabeza. Algunos dirán "pero señores, entiendan la situación: niño vivo que se muere, puñado de células que curan... blanco y en botella..." y otros "esos embriones eran vidas humanas en formación, ¿de verdad es necesario el sacrifio de varios hermanos para salvar a uno?"


Podría escribir varios ejemplos más, como la eutanasia o la eugenesia pero créanme que se haría esto eterno. Hay un problema de fondo en todos ellos, y es que nadie tiene muy claro qué es el ser humano y cual es su valor. En qué supuestos hay que respetar la vida y en qué otros no. Se han creado diferentes corrientes antropológicas para intentar dar razones a lo que ellos consideran más importante: ¿La libertad del individuo para elegir vivir o morir, o la propia vida? ¿Cuando se considera ser humano, a partir de la fecundación, del feto, del nacimiento o cuando tenga conciencia? Para todas estas preguntas se necesita saber qué es el ser humano y qué valor tiene su vida. Eso es lo que falla y lo que provoca tanta diversidad de opiniones.


¿Qué significa ser humano? A la vista está que el término no sólo abarca a la especie, pues no se mata a una persona igual que se mata a un pollo. Nosotros nos damos un valor especial que nos diferencia significativamente de las demás especies, y a partir de él nos achacamos una serie de características y derechos inalienables, que dirían los ilustrados: derecho a la vida, derecho a la libertad, derecho a la dignidad humana, etc. Con estos derechos, o con la justicia del hombre, que es lo mismo, se argumenta sobre la vida y la muerte, es decir sobre los problemas actuales que nos presenta el avance médico. Pero, ¿de dónde sale ese valor especial que nosotros nos damos con respecto a otras especies? ¿Qué tenemos de special que nos obligamos a no matarnos, a tratarnos con un mínimo de respeto y, en definitiva, a no tratarnos como tratamos muchas veces a los animales? Pues la razón, a mi parecer, es el miedo. El miedo al dolor, el miedo a morir. Existe una identificación entre unos individuos y otros que hace que extrapoles el sentimiento que te inspiran ciertos hechos a otro individuo parecido a ti, y resuelves en ahorrárselo o hacérselo sentir, según si es desagradable o agradable para ti. Es como un egoísmo transmitido: el otro se parece tanto a mí que mi cerebro responde como si yo fuese él, y por lo tanto yo le trato como a mí me gusta que me traten. Es una respuesta neuronal y, por lo tanto, fisiológica. Por lo tanto, ese valor especial que nos damos es porque nos parecemos unos a otros (claro, somos de la misma especie), cosa que no aplicamos a las demás especies. Por eso no vemos mal que se maten gallinas o cerdos, porque no se parecen tanto a nosotros como para que nuestro cerebro extrapole a ellos nuestro egoísmo. Aquí existe una gradación, por lo que a los que se parecen más a nosotros, dígase chimpancés, perros (sí, nosotros reconocemos en el perro manifestaciones de sentimientos comunes a nosotros), etc. les otorgamos más derechos que a otros.


Hay que matizar también que ese proceso fisiológico de extrapolación del egoísmo es subjetivo y se puede modificar, por lo que no todos nos sentimos igualmente identificados con las mismas cosas. Por eso existe el racismo, el machismo, la homofobia, y demás variantes. Pero eso es otra historia.


Lo más curioso del asunto es que ese egoísmo extrapolado basado en la identificación por parecido (así, supongo, se llamaría esta teoría) no es único del ser humano sino que lo tienen muchos seres vivos. El miedo es un programa que llevan incorporado todo insecto, ave o mamífero (sólo hay que ver cómo retroceden ante una amenaza externa). La pregunta ahora sería: cual es el lugar del sistema nervioso que reconoce la amenaza y provoca el miedo y, por tanto, qué sistemas nerviosos (qué seres vivos) realizan esta función y cuales no. Y, correlativamente, cuales realizan ese egoísmo extrapolado y cuales no. Es el cerebro el gran desconocido, y por eso todavía no conocemos estas respuestas. Pero lo que sí es seguro es que algunas especies sí que tienen esta característica, como los simios, los perros... No sé si se han dado cuenta pero ese egoísmo extrapolado que hace que tratemos a los que se parecen a nosotros como creemos que deberían tratarnos a nosotros no es más que la justicia. Y dado que ese proceso fisiológico, aunque no de igual manera, se da en todos nosotros, podemos deducir que la justicia es innata, ya está programada, no la creamos nosotros. Y aún más, la justicia no es única del ser humano, también la poseen algunos animales


De todo esto se pueden sacar las siguientes conclusiones: 1. El ser humano se cree superior a las demás especies y, por tanto da mucha más importancia a su vida porque nuestro miedo a morir y nuestra predisposición natural a la vida (instinto de supervivencia) la trasladamos a los demás por reconocernos en los demás. 2.Los animales que también se reconocen en los demás y trasladan su propia predisposición a la vida a los de su especie darán más importancia a las vidas de su especie que a las de las demás, igual que nosotros. 3.Dado que el ser humano sólo puede mirar con ojos de ser humano es imposible establecer una valoración de la vida (¿cual es más importante, la vida del hombre o la del cerdo?) objetiva. 4.Por lo tanto, y para terminar, los que defienden que la vida humana es inviolable porque el ser humano por ser tal ya tiene una dignidad innata se equivocan de cabo a rabo.


Y perdonen la parrafada pero estas cuestiones son difíciles de convertir en palabras y, como digo al principio, tanto para los que han elegido mi carrera como para los que no, es importante planteárselas alguna vez en la vida.

sábado, marzo 07, 2009

En la pared de una habitación de hotel de Burnie

"En la pared de una habitación de hotel de Burnie, Tasmania, un póster: las calles de París, 1950; un hombre y una mujer jóvenes en el acto de besarse, el momento captado en blanco y negro por el fotógrafo Robert Doisneau. El beso parece ser espontáneo. Una oleada de sentimiento se ha apoderado de los jóvenes en pleno movimiento: el brazo derecho de la mujer no devuelve (todavía no) el abrazo del hombre, sino que pende libre, con una curvatura en el codo que es exactamente el reverso del abultamiento de su seno.
Su beso no es sólo de pasión: con ese beso se anuncia el mismo amor. Uno puede reconstruir más o menos la historia de la pareja. Son estudiantes. Han pasado la noche juntos, su primera noche, se han despertado abrazados. Ahora tienen que ir a clase. En la acera, en medio de la muchedumbre matinal, de repente el corazón del chico se siente inundado de ternura. También el de ella, ella está dispuesta a entregarse a él un millar de veces. Así que se besan.En cuanto a los transeúntes y a la cámara que está al acecho, no podrían importarles menos. De ahí, "París, ciudad del amor". Pero podría suceder en cualquier parte, esa noche de amor, ese arrebato de sentimiento, ese beso. Incluso podría haber sucedido en Burnie. Podría haber sucedido en este mismo hotel, sin que nadie se percatara ni lo recordara, salvo los amantes.
¿Quien se decidió por ese póster y lo colgó? Aunque soy un simple hostelero, también creo en el amor, puedo reconocer Dios cuando lo veo... ¿es eso lo que dice su presencia?
Amor: eso que el corazón ansía dolorosamente."

Diario de un mal año. J.M. Coetzee

jueves, marzo 05, 2009

No mueras nunca



Una de tantas almas errantes. Lejos, lejos... Desde mi pequeño barquito miro alrededor, al vasto horizonte de aguas cotidianas, de rutina insaciable, de lo eterno según Azorín, pero sin Azorín, y poco me reconforta.Y sin embargo apareces tú siempre, tú que no existes, para enloquecerme a base de palabras truncadas por la vida. A beberme tu sentir, y a sufrir yo contigo, aunque no existas. Dices que tienes nombre, mas yo no lo creo. Para mí, que no veo mas que el alma que imprimes, eres una musa reencarnada, y yo un feliz producto del azar.

Hoy te escribo a ti, desconocida, para que no olvides que no te olvido, para que no te rindas nunca, y para que veas que te amo.

No mueras nunca, porque aunque quieras, no podrás morir mientras yo siga vivo.

viernes, febrero 06, 2009

Educación

Así de simple. Una puta y simple buena educación es lo único que hace falta para que casi todos los problemas que tiene la sociedad se solucionen. Pero somos idiotas hasta lo inimaginable y nadie mueve un dedo por nada, excepto por su propio beneficio a corto plazo (que esa es otra).

Intentemos buscar poco a poco la raíz del asunto. Problema: los alunmos de secundaria de hoy -obviando las cada vez más escasas excepciones- son unos prepotentes chulitos de poca monta, cargados de razones huecas asentadas en mentes aún pueriles. Con muchas leyes y poco cerebro, que creen que pueden igualarse a cualquier persona mayor que ellos. Esto desemboca en un pasotismo general dentro de las aulas, el cual -no se equivoquen- los alunmos creen lícito. No es que estén infringiendo nada, es que si están en SCR (sociedad, cultura y religion, la asignatura alternativa a religión de turno) ellos tienen derecho a jugar a las cartas "porque en esa clase no se hace nada", por ejemplo. Y claro, son veintipico contra el profesor. Por lo que sea (luego entraremos en los porqués) en la clase se va perdiendo poco a poco la jerarquía que existía (el profesor manda, los alumnos obedecen) por una inútil y estúpida situación de buen rollito. Al no ser obedecido el profesor pierde autoridad, al perder autoridad pierde la capacidad de influir y captar la atención de los alumnos y, por tanto de enseñarles. Y os recuerdo, señores, que la finalidad de la escuela (o instituto) es enseñar, educar, y nada más.

Expongamos ahora la situación social en la que viven los adolescentes contemporáneos. En primer lugar la television. Esta, con sus productos de dinero fácil (la pela es la pela), crean series burdas y facilonas cuyo único propósito es atraer a esa franja de la población comprendida entre los 12 y los 18 (años más años menos). Por ello dicha ficción se basa única y exclusivamente en situaciones sociales adolescentes en las que se explota sus hobbies y entretenimientos (dígase baile, grupos de música, arte urbano, etc), aliñado todo con su dosis de muertes, chutes y folleteo en abundancia. Así crean vidas que no existen, pues aunque esos hobbies sean absolutamente respetables, en la vida real no dejan de ser eso, hobbies: cosas que se hacen en el tiempo libre. Estas series eliminan de sus institutos las horas de estudio y sacrificio porque, es verdad, son aburridas y la gente no ve eso, pero hace que los telespectadores se acostumbren a esa vida en la que lo importante no son los estudios, es "triunfar" (y las comillas son todo lo insultantes y sarcásticas que puedo). Por lo tanto (y gracias a la alienación desinteresada de la tele) las prioridades y lo importante y no importante para los adolescentes se atrofia y se vuelve algo absurdo, y el instituto y los estudios se vuelven no sólo molestos sino algo de poca importancia.

Por otro lado (para terminar de contextualizar) está la feliz demagogia campante, y lo políticamente correcto de besarnos todos en la boca. Muac, muac. Y esa Justicia de barrio sésamo cuyo remedio es peor que la enfermedad. Un buen ejemplo de sus andanzas es aquel de aquella madre condenada a cuarenta y cinco días de cárcel y un año de alejamiento de su hijo de diez años (ojo al dato) porque hacía dos le dio una colleja al peque con tan mala suerte que se dio contra el lavabo y sangró por la nariz (más y mejor: http://www.xlsemanal.com/web/firma.php?id_edicion=3767&id_firma=8050). Es decir, esa tirria que les da a todos últimamente por el cachete, por el golpe. Hoy, cualquiera oye el verbo "pegar" y se caga encima. Y es que para nosotros no hay término medio entre asesinato múltiple y hostia aislada. Nos negamos a darle valor pedagójico al guantazo porque pegar está feo, porque tú tienes más fuerza que el niño y no se puede defender, porque son tan tiernos y tan bonicos que eso sería una brutalidad.

Ahora lo unimos todo y tenemos la mierda que nos merecemos, por no pensar, por no hacer las cosas bien. Los profesores están acojonados porque quien tiene la sartén por el mango son los alumnos, y estos no aprenden nada ni se interesan por nada. ¿Cómo se soluciona todo? Lo he puesto al principio: EDUCANDO. Empezando por los padres que miman a sus hijos como si fueran de porcelana en vez de enseñarles que son ellos los que mandan. Con los niños no se puede razonar porque no nacen (no nacemos) con las bases morales para ello, se necesita que éstos las aprendan para que puedan razonar, y pensar por ellos mismos, y tomar sus propias decisiones. Por eso los padres tienen que imponerse y mostrar autoridad y respeto al principio para que los hijos sientan que lo que sus padres dicen va a misa. Y si se necesita algún bofetón en alguna situación concreta no pasa nada, no va a haber traumas ni secuelas ni polladas semejantes -y puedo dar fe de ello que ya me dieron las mías y las del vecino-. Que una cosa es el maltrato infantil y otra muy distinta el cachete por gamberro (huelga decir que el golpe siempre es en última instancia). Y en las aulas más de lo mismo. Lo que se busca es que los estudiantes recuperen el respeto y el interés por los estudios y eso sólo se consigue recuperando el respeto y el interés por lo que dice el profesor.

Así que, profesores y padres, demostrad que sois dignos de respeto y autoridad porque tenéis en vuestras manos lo más preciado del mundo: el futuro de la humanidad.
Y, gobierno de España, legisla bien por una vez en tu vida, haz el favor.

domingo, febrero 01, 2009

Amor bajo cero

A veces la vida te da treguas, como el artículo de hoy de Pérez-Reverte (que, todo sea dicho, no es muy dado a dar treguas). Y es que las mejores historias son reales, o quiza su genialidad resida en eso, en que son reales. El caso es que sí existen las locuras y sí pueden acabar como en las películas, la diferencia está en que para hacerlas en la vida real se necesitan huevos, y hay gente que los tiene.
Aquí les dejo con el artículo, para que se relajen y disfruten, y para que confíen y den otra oportunidad a este género humano que a veces (sólo a veces) se hace querer.

Los llamaremos Paco y Otti. Fueron amigos míos hace mucho tiempo, y no sé qué será hoy de sus vidas. Los recordé anoche, cenando con otros amigos a los que, al hilo de diversas cosas, conté su peripecia. Y mientras lo hacía, caí en la cuenta de que se trata de una de las más pintorescas historias de amor de las que tengo noticia, y que nunca la he contado por escrito. Lo mismo les apetece leerla hoy a ustedes. Ya me dirán.

Primero, situémonos. Marbella, final de los años sesenta. Otti es una guía turística finlandesa, rubia y escultural, que pastorea a un grupo de guiris. La noche antes de regresar a Helsinki, se va de marcha y en una discoteca conoce a Paco. A él también le pueden imaginar sin esfuerzo: moreno, guapo aunque bajito y un poco tripón. Chico de buena familia y sin un duro, que toca la guitarra por los bares. Simpático, golfete y con una cara dura absoluta, muy española. La noche sigue como resulta fácil imaginar: apartamento de Paco, un par de canutos, mucha guitarra y una dura campaña entre sábanas arrugadas, toda la noche dale que te pego, hasta que, ya amaneciendo, ella le da un beso, se despide sonriente y se larga al aeropuerto. Fin del primer acto.

Mientras Otti vuelve de regreso a su tierra, Paco se queda en la cama, pensando, y concluye que se ha enamorado como un becerro. Necesita volver a verla, pero hay un par de problemas. Por una parte, ella no tiene previsto volver a Marbella. Por la otra, él no tiene un duro. Y para rematar la cosa, no sabe de la finlandesa sino su nombre y apellido -supongamos que este es Kaukonen-. Ni una dirección, ni un teléfono. Nada. Pero como digo, está enamorado hasta las trancas. Y tiene veintiocho años. Así que se levanta de la cama, vende su Seat 124, le pega un sablazo a un amigo -doy fe de que era su especialidad-, compra un billete de avión -sólo tiene para pagar el viaje de ida- y coge el primer vuelo a Helsinki, vía Londres. Aterriza allí un viernes a las cinco de la tarde, con su guitarra y ciento quince dólares en el bolsillo. Ya es de noche y hace un frío que pela. En el mismo aeropuerto, cambia dólares por moneda local, se mete en una cabina, coge una guía telefónica y busca el apellido Kaukonen. Hay como veinte, así que lo toma con calma. Ring, ring. "Hola, buenas. Ai am Paco. Otti is dere?". Cuando va por el decinosexto Kaukonen y a punto de acabársele las monedas, localiza a un fulano que conoce a la pava. Es su tío paterno. Otti no tiene teléfono, le dice el otro, o no lo conozco. Tampoco vive en Helsinki, sino en Hyvinkaa, que está a cincuenta kilómetros. Y le da la dirección. Sillanpaa número 34, una casita de madera. No tiene pérdida.

Con sus últimos dólares, Paco compra una botella de vodka, coge un taxi hasta hyvinkaa, se baja con su guitarra en el 34 de la calle sillanpaa y llama a la puerta. Nadie. Ya son casi las diez de la noche y el frío parte las piedras. Desesperado, se sube el cuello del chaquetón y se acurruca en el portal, calentándose con el vodka. A las once y cuarto, un coche se detiene ante la casa. Es Otti, y la trae su novio Johan, en cuya casa ha pasado la tarde. Ella se baja del coche, camina unos pasos y se para en seco al ver a Paco sentado en el portal, con media botella de vodka vacía en una mano y la guitarra apoyada en la puerta. Estupefacta. Cuando al fin recobra el habla, exclama: "¡Paco!...". "¿Qué haces aquí?" Y él, temblándole los labios azules de frío, la mira a los ojos y dice: "he venido a casarme contigo". Con dos cojones.

Ahora háganse cargo de la psicología de la pava. Finlandesa, o sea. La tierra de la alegría y los hombres apasionados, risueños y con una gracia contando chistes que te partes. Y en esas aparece allí, con su guitarra y quemando las naves, un fulano bajito, moreno y simpático que la tuvo en Marbella toda la noche dale que te pego, despierta y gritando: "Oh-yes, oh-yes, oh-yes" mientras él, sudando la gota gorda, decía: "que sí, mujer. Te oigo, te oigo." Y claro. Pasando mucho del novio, que mira pasmado desde el coche, Otti se tira encima del visitante y se lo come a besos y lametones. Y los dos tardan cuatro días y varias botellas de Suomuurain y mesimarga, además de la media de vodka que quedaba en salir de la cama, con los vecinos asomados a la ventana para averiguar de dónde proceden esos alaridos inhumanos. Y después de muchas peripecias -Paco tocando la guitarra por los restaurantes de allí-, vienen a España, se casan y tienen dos cachorros rubios. Kristina y Alexis, con pinta de vikingos.

Pondremos aquí el colorín colorado. Lo que sigue, quince años de convivencia de Otti y Paco, no termina del todo bien. Los años pasan, cambian a la gente. Nos cambian a todos. Hoy Otti vive otra vez en Finlandia. En cuanto a Paco, hace mucho tiempo que no sé nada de él. Pero huvo un momento en que fueron mis amigos y pude compartir un poco de su historia. La más simpática historia de amor que conocí nunca.

martes, diciembre 23, 2008

La vida como escalera mecánica

Aquel día me pasó que no tenía ganas de vivir. Ya ves, antojos de niño mimado. Con las vueltas que le di no entiendo cómo no me quedé flotando patéticamente en la bañera de aguas rojas y con las muñecas abiertas -teatrillo que pretendía montar-. Pero me faltó valor, ya sabes, por eso de que no me había suicidado antes. Y no creas que vivía mal, que era un marqués: sacaba notazas sin estudiar casi, no me faltaba compañía en las noches de fin de semana, tanto de uno como de otro sexo; mi mamá y mi papá me adoraban y tenía un perro que se llamaba Boby (como en las películas). Además tenía todo lo que quería con un solo “mamá cómprame”. Aun así mi cerebro barajaba ideas macabras y sádicas al libre albedrío de la imaginación media del adolescente medio, sin cortarse un pelo. Aquel día simplemente me dio más fuerte de lo normal. Para maquillar la historia lo llamaremos brote psicótico. Ahí estaba yo, ojos funestos y mueca tristona, resuelto a poner fin a mi desidia particular.

Tiene gracia que fuera una hostia la que me hiciera regresar de mi mundo fantástico mortecino –o quizá no tenga tanta gracia-. El caso es que uno de mis enemigos acérrimos de patio de recreo se había levantado con mal pie, y mientras yo me comía el que iba a ser mi último bocata de tortilla con mayonesa se acercó a mí y empezó a sacudirme. Y de repente ¡zas!, sentía mis pies y mis brazos, y todo mi cuerpo. Era genial. Cuando terminó de desahogarse el angelico me levanté del suelo, libre de los pensamientos que antes me asolaban. Era consciente de mí mismo y de todo lo que me rodeaba: del calor del sol, del azul del cielo, de lo áspero de las baldosas del patio, de la sangre de mi labio superior… Me di cuenta con esa paliza de que me podían pegar sin ninguna razón, y que eso dolía un huevo. Las peleas de la tele no duelen. Las peleas de verdad duelen, pero el dolor se evapora.

Creó que desperté de la irreal vida que llevaba, una vida fácil, segura, aguada y sin sabor. Mi vida había perdido su salsa y ya vivirla o no vivirla era cuestión de tener los párpados arriba o abajo. La vida como escalera mecánica. Y es que la ausencia de esfuerzo era precisamente lo que la volvía insípida. Cuando consigues algo es el esfuerzo que realizas lo que le da valor a ese algo. Es el que hace que el cheque tenga fondos.

Ahora siempre evito las escaleras mecánicas.

jueves, diciembre 18, 2008

Esta Tierra es Mía


Dado la reticencia que tienen algunos por ver películas antiguas (con más añadido si son en blanco y negro) y a sabiendas de que poca publicidad le pueden dar ya, me veo en la obligación de recomendarles esta sublime película ambientada en "algún lugar de Europa" durante la ocupación nazi.

Véanla.

domingo, diciembre 14, 2008

Nuestro hogar



Es tan sencillo como que si no lo cuidamos se va TODO a tomar por culo.
Así que no me jodan.

martes, diciembre 09, 2008

Cosas serias

Hoy quería hablarte de cosas serias, y es que no hay cosas serias de las que hablar. Piensa, ¿qué has hecho hoy? Lo mismo, quizá, que ayer, o si hoy es martes, que el martes pasado. ¿Y de qué has hablado? Me lo imagino, de nada en especial, de la rutina. ¿Bromas, sarcasmos tal vez? Te entiendo, yo también lo hago para romper el hielo, o para reír simplemente. Pero, cuando vuelves a casa, cuando estás en tu cama a oscuras mirando al techo, dime, ¿en qué piensas?


Parece que, alrededor, el día a día me arrastra. Una rutina que me arranca mis ansias de vivir. Y no hablo del aburrimiento. Hablo de lo superfluo, de lo inútil. De lo facilón y lo estúpidamente gracioso. Hablo de la impotencia de saberme estéril ante cualquier atisbo de honor. Hablo de la muerte del respeto y la dictadura de lo imbécil. De esa moda de arrancarme el corazón para hacerme inmune a los ataques de los demás. Hablo de la ausencia de héroes, y del postizo significado que tiene hoy la palabra amigo. De toda esta mierda, de la que únicamente la maldita rutina tiene la culpa.

Hablo de un mundo donde la amabilidad, la solidaridad y la sinceridad suenan a mariconada y son por ello objeto de mofa, y donde lo único que cuenta si no quieres ser una ridícula marioneta inocente es mirar por ti y por nadie más. Ser espabilado, tener idea.

En esta puta sociedad ya no cabe la seriedad, todo es cómodamente irrelevante. Incluso puede que haya algún gilipollas que se tome esto a broma.

miércoles, diciembre 03, 2008

La maldición del genio, la genialidad de lo maldito

Unos dedos de mujer llenos de nicotina se disponen a teclear sin rubor fantasmas y demonios. Pero temen, temen. La angustia que momentos antes le estrangulaba el corazón ahora se resuelve en vómitos de lucidez sobre la sombra que todos llevamos a cuestas. Una sombra que en ella se dibuja nítida en cada movimiento de su maltrecho e increíblemente bello cuerpo. Los mechones le caen sobre la cara; los ojos, se afirman a cada palabra que va apareciendo en la pantalla. Aún se distinguen surcos negros que descienden sobre la mejilla hasta el final del mentón, hasta el precipicio. La habitación esta cerrada al mundo, porque insoportable se ha vuelto el que ya lleva a cuestas, y ni si quiera la luz, sino sólo la pálida del monitor, es necesaria. Escribe, brota y brota el genio, es el alivio de liberar el demonio. Mas no es eterno, ni siquiera momentáneo, ese alivio se va y queda el frío vacío. Ella lo sabe, y lo siente, y lo necesita.

Quizá algún día se pueda recomponer y sea libre de nuevo, y vuelva la sonrisa y la confianza, y pueda reconocer a las personas que por uno u otro motivo todavía la amamos. O quizá no.
Con todo serán esas palabras malditas las que sobrevivirán a ella y al cabo de siglos serán ellas las que sigan recordándola.

domingo, noviembre 30, 2008

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Y qué más da, estamos vivos.


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lunes, noviembre 03, 2008

Trenes



Train set and match spied under the blind

Shiny and contoured the railway winds

And I've heard the sound from my cousin's bed. The hiss of the train at the railway head

Always the summers are slipping away

A 60 ton angel falls to the earth

A pile of old metal, a radiant blur

Scars in the country, the summer and her

Always the summers are slipping away. Find me a way for making it stay

When I hear the engine pass I'm kissing you wide. The hissing subsides I'm in luck

When the evening reaches here You're tying me up. I'm dying of love It's OK
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Sé que si enfatizo demasiado mi amor por esta canción la van a aborrecer antes de haberla escuchado, así que simplemente pondré su nombre y el grupo:
Trains - Porcupine Tree