Qué sorda se oye la vida aquí en mi silla turca; qué vacío eco de corrientes eléctricas, de un gran almacén oscuro; qué vasta y nimia existencia de las cosas y de yo, de yo y todo.
Aquí dentro hiela de frío conceptual, enjambres y enjambres de mundo, de olor de las flores, de sabor de labios amores, de ásperos suelos, de seda y jabones, todo es cuerda y sólo cuerda, aquí y allá, cuerda en enjambres furiosamente dispuestos, tela de mimbres sagrados que definen con su mano omnisciente de hierba el ser. El mío.
Mi yo imaginado está absorto viendo las entrañas de la imaginación, entre las cuales corre él mismo...
Sin sentirlo, me estoy mirando las entrañas; sin sentirlo, veo mis ríos de conciencia tangible; sin sentirlo, veo mi yo de carne. Sin sentirlo.
¡Frío mentiroso que escondes las vísceras de lo marginal y sagrado!
lunes, septiembre 24, 2012
martes, agosto 28, 2012
viernes, agosto 03, 2012
Ah, la modernidad...
LA DOLCE VIVA - Barbara L. Goldsmith, The New York Magazine, Abril de 1968
[...] En el nuevo estudio de Andy Warhol, "La Factoría", Viva se apoyaba en la blanca pared encolada, mientras su ensortijado cabello rubio refulgía bajo los focos. Su cara angulosa y su delgado cuerpo hacían pensar en las viejas fotografías sepia, halladas en el arcón de una buhardilla, de las actrices de los primeros años 30. Llevaba una chaqueta Edwardiana de terciopelo, una blusa blanca acolchada y afilados pantalones negros.
-¿Estoy bien? - preguntó a Paul Morrisey, director técnico de Warhol.
-Igual que una estrella - respondió él con solemnidad. El cine underground había surgido de los áticos del Village para afincarse en las salas elegantes de la parte alta de la ciudad.
La película (que duraba alrededor de 200 minutos) era una demostración de la fórmula cinematográfica de Warhol. Resultaba ser una mezcla de homosexualidad, conversaciones, violación, conversaciones, travestismo, conversaciones, incesto homosexual, conversaciones, masturbación, seducción heterosexual, palabras, palabras, palabras y una orgía. Viva, la única mujer de la película, se encargaba, con toda naturalidad, del sexo heterosexual y servía de blanco a la violación.
Durante la violación, Viva tocó con el codo a un amigo y observó:
-Durante esta escena había unos 40 niños mirando. Todos los estudiantes de arte de las universidades vecinas vinieron y trajeron a sus chicos. Yo grité: "Estos niños se van a escandalizar de una manera terrible". No me hubieras oído decir nada un minuto después -Viva se arqueó en un desorientado encogimiento de hombros-. Todos eran artistas y creyeron que se trataba de arte. [...]
[...] En el nuevo estudio de Andy Warhol, "La Factoría", Viva se apoyaba en la blanca pared encolada, mientras su ensortijado cabello rubio refulgía bajo los focos. Su cara angulosa y su delgado cuerpo hacían pensar en las viejas fotografías sepia, halladas en el arcón de una buhardilla, de las actrices de los primeros años 30. Llevaba una chaqueta Edwardiana de terciopelo, una blusa blanca acolchada y afilados pantalones negros.
-¿Estoy bien? - preguntó a Paul Morrisey, director técnico de Warhol.
-Igual que una estrella - respondió él con solemnidad. El cine underground había surgido de los áticos del Village para afincarse en las salas elegantes de la parte alta de la ciudad.
La película (que duraba alrededor de 200 minutos) era una demostración de la fórmula cinematográfica de Warhol. Resultaba ser una mezcla de homosexualidad, conversaciones, violación, conversaciones, travestismo, conversaciones, incesto homosexual, conversaciones, masturbación, seducción heterosexual, palabras, palabras, palabras y una orgía. Viva, la única mujer de la película, se encargaba, con toda naturalidad, del sexo heterosexual y servía de blanco a la violación.Durante la violación, Viva tocó con el codo a un amigo y observó:
-Durante esta escena había unos 40 niños mirando. Todos los estudiantes de arte de las universidades vecinas vinieron y trajeron a sus chicos. Yo grité: "Estos niños se van a escandalizar de una manera terrible". No me hubieras oído decir nada un minuto después -Viva se arqueó en un desorientado encogimiento de hombros-. Todos eran artistas y creyeron que se trataba de arte. [...]
domingo, julio 15, 2012
Primer acto de renacer
Aquí en esta lápida en la que he dejado escritos mis sentimientos más absurdos y mis ideas más trágicamente estériles –trágicas por haber soñado alguna vez final distinto al de la senda inconclusa-, debo de nuevo hacer notar en ella, para que todas, y no sólo unas cuantas de esas ideas mías, puedan ser olvidadas o ignoradas juntas y en silenciosa complicidad, otra estéril y trágica idea, que me ha sido dada con mucho pesar y bajo circunstancias terriblemente tristes.
El hecho es que la poesía, que con tanto esmero acurruco en mi pecho, sólo existe como mero esperpento una vez me decido a sacarla fuera a la realidad candente de sol y frutas, y ojos vivos, y rizos. Son monedas ralas, extravagantes, incluso interesantes, pero al fin y al cabo sin valor alguno. Curiosidad circense es lo único que arrancan de la gente real. Y es que hilvanar palabras con pasión se me ha antojado ya demasiadas veces como dibujar con esmero una casa con intenciones de vivir en ella para caer en la cuenta al término que sólo son un montón de garabatos en un papel. Y la decepción y la tristeza me embargan sin poder evitarlo.
Quiero pensar que todo se resume en que no hay lógica en estas lides. Que uno se convierte en un conmovedor idiota cuando intenta atrapar con la razón causas y efectos concernientes al amor. Que no existe poema sin poeta, ni poeta igual, ni amada igual, y que todo se mezcla y nos mezclamos entre variables indeterminadas y sueños y odios nuestros colocados frente a ese extraño universo que es otra persona.
Por eso pienso que escribir movido por el amor es un acto básicamente absurdo, cuyo resultado pasa siempre por el mar de aguas embravecidas que es el azar, y que quizá en ello radique tanta belleza suicida.
El hecho es que la poesía, que con tanto esmero acurruco en mi pecho, sólo existe como mero esperpento una vez me decido a sacarla fuera a la realidad candente de sol y frutas, y ojos vivos, y rizos. Son monedas ralas, extravagantes, incluso interesantes, pero al fin y al cabo sin valor alguno. Curiosidad circense es lo único que arrancan de la gente real. Y es que hilvanar palabras con pasión se me ha antojado ya demasiadas veces como dibujar con esmero una casa con intenciones de vivir en ella para caer en la cuenta al término que sólo son un montón de garabatos en un papel. Y la decepción y la tristeza me embargan sin poder evitarlo.
Quiero pensar que todo se resume en que no hay lógica en estas lides. Que uno se convierte en un conmovedor idiota cuando intenta atrapar con la razón causas y efectos concernientes al amor. Que no existe poema sin poeta, ni poeta igual, ni amada igual, y que todo se mezcla y nos mezclamos entre variables indeterminadas y sueños y odios nuestros colocados frente a ese extraño universo que es otra persona.
Por eso pienso que escribir movido por el amor es un acto básicamente absurdo, cuyo resultado pasa siempre por el mar de aguas embravecidas que es el azar, y que quizá en ello radique tanta belleza suicida.
jueves, junio 14, 2012
La eterna pregunta: ¿Béla Bartók o Lady Gaga?
El dueño de la casa no se fatigaba en complacernos, hasta que una de las señoras –recuerdo perfectamente que fue la esposa del editor Radbruch- se creyó en el caso de hacer observar que con toda aquella música ligera bien pudiéramos estar molestando al gran compositor que se encontraba entre nosotros. Otras personas fueron del mismo parecer y Adrián, que nada había oído, se dio cuenta de que nos ocupábamos de él y preguntó intrigado de qué se trataba. Al decírselo, protestó con calor. De ninguna manera, andábamos todos muy equivocados. Nadie podía experimentar un placer mayor que el suyo al escuchar aquellas composiciones, verdaderas obras maestras en su género.
-No saben ustedes –dijo- lo que fue mi educación musical. En mis años mozos tuve como maestro […] a un hombre saturado, y desbordante por lo tanto, de todos los sonidos del mundo. Su entusiasmo por todas (digo todas) las formas del ruido organizado era tal que no hubiese podido aprender de él el menosprecio por ninguna de ellas y mucho menos un sentimiento de superioridad para justificar ese menosprecio. No ignoraba aquel hombre las exigencias más estrictas y elevadas del arte. Pero la música, para él, no era más que música (cuando era música), y contra las palabras de Goethe, “el arte se ocupa de lo difícil cuando es bueno”, hacía valer que lo fácil es también difícil cuando es bueno y que bueno puede serlo con tantos títulos como lo difícil. De todo eso ha quedado algo en mí. Es su herencia. Pero sus enseñanzas las comprendí siempre en el sentido de que es preciso estar muy firme en lo difícil y en lo bueno para poder acometer lo fácil.
Thomas Mann, Doktor Faustus
-No saben ustedes –dijo- lo que fue mi educación musical. En mis años mozos tuve como maestro […] a un hombre saturado, y desbordante por lo tanto, de todos los sonidos del mundo. Su entusiasmo por todas (digo todas) las formas del ruido organizado era tal que no hubiese podido aprender de él el menosprecio por ninguna de ellas y mucho menos un sentimiento de superioridad para justificar ese menosprecio. No ignoraba aquel hombre las exigencias más estrictas y elevadas del arte. Pero la música, para él, no era más que música (cuando era música), y contra las palabras de Goethe, “el arte se ocupa de lo difícil cuando es bueno”, hacía valer que lo fácil es también difícil cuando es bueno y que bueno puede serlo con tantos títulos como lo difícil. De todo eso ha quedado algo en mí. Es su herencia. Pero sus enseñanzas las comprendí siempre en el sentido de que es preciso estar muy firme en lo difícil y en lo bueno para poder acometer lo fácil.
Thomas Mann, Doktor Faustus
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lunes, junio 11, 2012
"Colección de estampas de asuntos caprichosos, inventadas y grabadas al aguafuerte por D. Francisco de Goya"
Diario "Madrid",
Miércoles 6 de febrero de 1799
"Persuadido el autor de que la censura de los errores y vicios humanos (aunque parezca peculiar de la elocuencia y la poesía) pueda ser también objeto de pintura, ha escogido como asuntos proporcionados para su obra, entre la multitud de extravagancias y desaciertos que son comunes en toda sociedad civil y entre las preocupaciones y embustes vulgares, autorizados por la costumbre, la ignorancia o el interés, aquellos que ha creído más aptos a suministrar material para el ridículo y excitar al mismo tiempo la fantasía del artífice.
Como la mayor parte de los objetos que en esta obra se representan son ideales, no sería temeridad creer que sus defectos hallarán, tal vez, mucha disculpa entre los inteligentes.
Considerando que el autor no ha seguido los ejemplos de otro, ni ha podido copiar tampoco de la naturaleza, y si el imitarla es tan difícil, como admirable, cuando se logra; no dejará de merecer alguna estimación el que, apartándose enteramente de ella, ha tenido que exponer a los ojos formas y actitudes que sólo han existido hasta ahora en la mente humana, oscurecida y confusa por la falta de ilustración o acalorada por el desenfreno de las pasiones. Sería suponer demasiado en las bellas artes el advertir al público, que en ninguna de las composiciones que forman esta colección se ha propuesto el autor ridiculizar los defectos particulares a uno u otro individuo; que sería en verdad estrecharla demasiado los límites al talento y equivocar los medios de que se valen las artes de imitación para producir obras perfectas. La pintura (como la poesía) escoge en lo universal, lo que juzga más a propósito para sus fines; reúne en un solo personaje fantástico, circunstancias y caracteres que la naturaleza representa esparcidos en muchos y de esta combinación, ingeniosamente dispuesta, resulta aquella feliz imitación por la cual adquiere un buen artífice el título de inventor y no de copiante servil.
Se vende en la calle del desengaño, nº 1, tienda de perfumes y licores, pagando por cada colección de a 80 estampas 320 reales de vellón."
Firmado: D. Francisco de Goya
(Y ojo, no se tiraba el pisto con sus estampas, el cabronazo)
Miércoles 6 de febrero de 1799
"Persuadido el autor de que la censura de los errores y vicios humanos (aunque parezca peculiar de la elocuencia y la poesía) pueda ser también objeto de pintura, ha escogido como asuntos proporcionados para su obra, entre la multitud de extravagancias y desaciertos que son comunes en toda sociedad civil y entre las preocupaciones y embustes vulgares, autorizados por la costumbre, la ignorancia o el interés, aquellos que ha creído más aptos a suministrar material para el ridículo y excitar al mismo tiempo la fantasía del artífice.
Como la mayor parte de los objetos que en esta obra se representan son ideales, no sería temeridad creer que sus defectos hallarán, tal vez, mucha disculpa entre los inteligentes.
Considerando que el autor no ha seguido los ejemplos de otro, ni ha podido copiar tampoco de la naturaleza, y si el imitarla es tan difícil, como admirable, cuando se logra; no dejará de merecer alguna estimación el que, apartándose enteramente de ella, ha tenido que exponer a los ojos formas y actitudes que sólo han existido hasta ahora en la mente humana, oscurecida y confusa por la falta de ilustración o acalorada por el desenfreno de las pasiones. Sería suponer demasiado en las bellas artes el advertir al público, que en ninguna de las composiciones que forman esta colección se ha propuesto el autor ridiculizar los defectos particulares a uno u otro individuo; que sería en verdad estrecharla demasiado los límites al talento y equivocar los medios de que se valen las artes de imitación para producir obras perfectas. La pintura (como la poesía) escoge en lo universal, lo que juzga más a propósito para sus fines; reúne en un solo personaje fantástico, circunstancias y caracteres que la naturaleza representa esparcidos en muchos y de esta combinación, ingeniosamente dispuesta, resulta aquella feliz imitación por la cual adquiere un buen artífice el título de inventor y no de copiante servil.
Se vende en la calle del desengaño, nº 1, tienda de perfumes y licores, pagando por cada colección de a 80 estampas 320 reales de vellón."
Firmado: D. Francisco de Goya
(Y ojo, no se tiraba el pisto con sus estampas, el cabronazo)
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domingo, mayo 27, 2012
Todo son nieblas, leucocoria; todo huele a blanco putrefacto.
Todos danzan mudos, latones, sociales; muertos.
De uno a otro sólo hay cadenas que huelen a blanco putrefacto, a animales disecados...
Peste, peste a nada, insoportable peste a nada, insoportable ansia de excavar el alba de las pupilas, excavar, excavar, escapar, ansia insoportable.
Todos danzan mudos, latones, sociales; muertos.
De uno a otro sólo hay cadenas que huelen a blanco putrefacto, a animales disecados...
Peste, peste a nada, insoportable peste a nada, insoportable ansia de excavar el alba de las pupilas, excavar, excavar, escapar, ansia insoportable.
martes, mayo 08, 2012
Flechas... murmullos...
Tanta gente a la que odiar. Tanta gente a la que amar. Todos moviéndose en el mismo mundo, con los mismos canales de televisión, los mismos colchones, la misma comida, las mismas ganas de orinar.
...
"...y por la vida esta que no se entiende..."
...
Qué estupidez buscarle razones a la vida. La razón es un raro especimen de la naturaleza que sólo existe en la mente de -no todos- los seres humanos. Y no sólo de la mente vivimos.
...
¿Porqué se ama? ¿Por qué? No, pregunta equivocada. Quizá no haya preguntas, sólo murmullos a lo que bombea.
Murmullo... murmullo... murmullo...
...
Somos flechas racionales con una trayectoria irracional.
...
"...y por la vida esta que no se entiende..."
...
Qué estupidez buscarle razones a la vida. La razón es un raro especimen de la naturaleza que sólo existe en la mente de -no todos- los seres humanos. Y no sólo de la mente vivimos.
...
¿Porqué se ama? ¿Por qué? No, pregunta equivocada. Quizá no haya preguntas, sólo murmullos a lo que bombea.
Murmullo... murmullo... murmullo...
...
Somos flechas racionales con una trayectoria irracional.
jueves, abril 05, 2012
Hablando de fusiles
-Tú serías un gran soldado.
-Yo nunca podría matar a nadie.
-¿No defenderías hasta la muerte a tu pueblo?
-Defendería hasta la muerte a las personas que amo, en mi pueblo hay mucho hijo de puta.
-Pero, ¿y si hubiera en el otro bando personas a las que quieres?
-¿Entiendes ya por qué no sería un soldado?
-Yo nunca podría matar a nadie.
-¿No defenderías hasta la muerte a tu pueblo?
-Defendería hasta la muerte a las personas que amo, en mi pueblo hay mucho hijo de puta.
-Pero, ¿y si hubiera en el otro bando personas a las que quieres?
-¿Entiendes ya por qué no sería un soldado?
domingo, marzo 25, 2012
martes, marzo 06, 2012
martes, febrero 21, 2012
Irracionales supervivientes
Y ella lanzó su divinidad espontánea, libre, como una cinta de seda surcando el aire. Yo estaba allí, y ahora me muerdo la garganta.
Me dijo que escribía bien, pero lo que ella vio fue un espejismo de la buena literatura. Lo que pasa es que la voz interior mía que junta palabras es insoportablemente pretenciosa. A ella, en cambio, le brilla el trazo de sus letras como ríos de oro.
Aquí estoy, a siete minutos de que acabe el 2011, solo, escribiendo a nadie sobre alguien a quien no importo en absoluto, alguien cuya vida apenas he rozado, mientras ella rasga sin piedad la mía, inconsciente y dulce; desoladora.
¿Dónde estás? ¿Dónde estás ahora mismo? ¿Dónde podría verte ahora mismo, mirarte a los ojos y amarte en silencio frente a ti toda la noche, hasta que decidas que ya es suficiente la vida sin nuestras bocas entrelazadas, respirándose?
----------------------------------------------------------------------------
Estas son palabras fantasma que vagaban perdidas por la inmensidad del caos, que algún infeliz tuvo a bien atrapar con un teclado cuando las vio pasar por azar. En el trazo ya se delataban sus instintos suicidas, antes de acabar sorpresivamente cayendo a la punta de los dedos, y, como en una foto, quedan todavía en ellas rastros de la muerte que al final no fue.
Sin embargo, ¿para qué antes? Y, ¿para qué ahora?
No lo sé. No puedo saberlo.
Me dijo que escribía bien, pero lo que ella vio fue un espejismo de la buena literatura. Lo que pasa es que la voz interior mía que junta palabras es insoportablemente pretenciosa. A ella, en cambio, le brilla el trazo de sus letras como ríos de oro.
Aquí estoy, a siete minutos de que acabe el 2011, solo, escribiendo a nadie sobre alguien a quien no importo en absoluto, alguien cuya vida apenas he rozado, mientras ella rasga sin piedad la mía, inconsciente y dulce; desoladora.
¿Dónde estás? ¿Dónde estás ahora mismo? ¿Dónde podría verte ahora mismo, mirarte a los ojos y amarte en silencio frente a ti toda la noche, hasta que decidas que ya es suficiente la vida sin nuestras bocas entrelazadas, respirándose?
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Estas son palabras fantasma que vagaban perdidas por la inmensidad del caos, que algún infeliz tuvo a bien atrapar con un teclado cuando las vio pasar por azar. En el trazo ya se delataban sus instintos suicidas, antes de acabar sorpresivamente cayendo a la punta de los dedos, y, como en una foto, quedan todavía en ellas rastros de la muerte que al final no fue.
Sin embargo, ¿para qué antes? Y, ¿para qué ahora?
No lo sé. No puedo saberlo.
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