Ese enquistado platonismo que vive en mí venenoso se nutre de continuo en letras y sonidos que me son imposibles de evitar. A ellos recurro una y otra vez como un bobo sin memoria, anidándome en las entretelas del juicio ideas sobre la intensidad de la vida carentes por completo de representación real. Y sin embargo caigo y caigo, y no puedo parar de beber en aquellos versos que me cortan en mil pedazos, y me engañan, y me dan la vida, y me engañan. Siento huracanes que sólo podré sentir de invenciones, pues no existen aunque los sienta. Y si soy un cobarde lo soy por permitirlo, y por abandonarme a ellos.
¿Qué es real y qué no, A.? ¿Qué es necesario y qué estúpido barroquismo?
Creo que ni tú lo sabes.
viernes, junio 24, 2011
martes, junio 21, 2011
sábado, mayo 28, 2011
Pérez-Reverte se pronuncia sobre el 15M
Ya saben los más antiguos lectores de este humilde blog lo mucho que admiro (y debo) al bueno de Arturo Pérez-Reverte, que, aunque muchas veces no estoy de acuerdo con él (sobre todo cuando emite juicios apresurados y sin madurar, que lo hace), no deja de ser mi referente moral de la adolescencia. Por lo tanto, imaginen las ganas que tenía de oir su pronunciacion sobre el 15M.
Pues bien, lo ha hecho, y como no podía ser de otra manera, ha estado a la altura. Aquí les dejo sus palabras:
15M. El día en que los españoles se negaron a seguir siendo cómplices.
Hacía mucho tiempo que no me sentía orgulloso de la gente. De mis compatriotas. No sé si servirá de algo, pero #acampadasol ha sido ejemplar. Perfecto. Consolador. Higiénico. Tampoco sé qué diablos pasará al final. Si se mantendrá la limpieza o al cabo también el 15M se transformará en lo de siempre. Lo que me importa es qué ha ocurrido. Que los españoles han dejado de ser cómplices pasivos. Borregos silenciosos mientras los esquilan y degüellan.
Ahora sé (sabemos) que las cosas son posibles. Que cuando se lo proponen, los españoles, o lo que seamos, dejan de ser una harka de francotiradores individuales. Que es posible conseguir que los corruptos, los incompetentes, los irresponsables, los hijos de puta, dejen de creerse impunes.
Ahora, los sinvergüenzas que gobiernan o los sinvergüenzas que aspiran a gobernar saben que es posible amotinarse en 24 horas. Amotinarse de verdad, pacífica y civilmente. Para esto o para lo que sea. Ojo: para lo que sea. El futuro es largo y ancho. Es la principal lección. No va a cambiar nada de golpe, pero sí puede cambiar en el futuro. El fin de la impunidad. El miedo a la gente.
Lo de menos es lo que se pida o no. La utopía o lo razonable. Si es de izquierda o derechas lo que se pide. Aquí importa más el método. Eso es lo deliciosamente revolucionario del 15M: el método. Por desgracia el contenido está lejos. Esas listas electorales con 1.000 imputados lo prueban. Por eso lo que de verdad interesante de esto es el método. En cómo la gente lo ha visto e interpretado. Ahí está la gran novedad.
Esos políticos de toda laya desconcertados por fin. Acojonados. Corriendo luego para hacerse allí una foto que les negaron. Y ese magnífico, espectacular, miedo que pueden tener a partir de ahora. Han visto, al fin, el campo de minas. Espero. Porque es bueno que los políticos le tengan miedo a la gente. El miedo de un político es la mayor garantía de su rectitud. ¿Qué otro freno tiene un político sino el miedo? Esos canallas arrogantes llevaban demasiado tiempo creyéndose a salvo de todo. Ahora saben que no están a salvo de nada. Que son vulnerables. Me encanta que esa pandilla de funcionarios de la golfería institucionalizada se sientan vulnerables, por fin. Y ojalá no se infiltren en esto los canallas. Ojalá no se transformen en políticos quienes ahora tienen la palabra de tantos en su boca.
Tengo una duda no resuelta: ¿Es bueno seguir en la calle, o se perderá el efecto? Me pregunto si no sería más eficaz la táctica de guerrilla. Golpear simbólicamente, disolverse, volver a golpear en caso necesario. Disolverse, reunirse, golpear con la palabra y la dignidad y desaparecer de nuevo. Hasta la próxima. Concentrarse cada vez, para luchar con la palabra y el número. Abrumando a los canallas, que se sientan vigilados y no duerman tranquilos. Con esa amenaza siempre ahí, difusa pero real, nunca se corromperían tranquilos. Ni nos corromperían. Por eso me preocupa que se mantenga artificialmente lo que ya ha sido un éxito en ese sentido. Que eso pueda matar la eficacia.
En esta ocasión han sido 30.000, o 50.000… La próxima pueden ser 200.000. O más. Bastaría un chispazo para desencadenarlo de nuevo. Unos cuantos cabreados o desesperados con un teclado y Twitter o facebook o lo que sea. Una ocasión próxima y el saber que puede hacerse. Que ya se ha hecho. Ha nacido, en mi opinión, una temible, incruenta y modernísima forma de guerrilla urbana. Una amenaza que del sentido común depende sea grotesca al fin, o permanente, limpia, desinteresada y global.
Mi resumen es que, si hay rescoldo razonable, y hemos visto que lo hay, siempre se le puede echar gasolina. Si hace falta.
Y una cosa más. La extrema derecha ha demostrado que sí. Que hay una estúpida extrema derecha. Yo creía que era un invento de los golfos de turno, y resulta que no. El tratamiento de algunos medios ha sido para echar la pota. Pero claro, tontosdelculo con orejeras los hay a diestra y siniestra. La gilipollez no tiene ideología, sino psicopatía ideológica.
Pues bien, lo ha hecho, y como no podía ser de otra manera, ha estado a la altura. Aquí les dejo sus palabras:
15M. El día en que los españoles se negaron a seguir siendo cómplices.
Hacía mucho tiempo que no me sentía orgulloso de la gente. De mis compatriotas. No sé si servirá de algo, pero #acampadasol ha sido ejemplar. Perfecto. Consolador. Higiénico. Tampoco sé qué diablos pasará al final. Si se mantendrá la limpieza o al cabo también el 15M se transformará en lo de siempre. Lo que me importa es qué ha ocurrido. Que los españoles han dejado de ser cómplices pasivos. Borregos silenciosos mientras los esquilan y degüellan.
Ahora sé (sabemos) que las cosas son posibles. Que cuando se lo proponen, los españoles, o lo que seamos, dejan de ser una harka de francotiradores individuales. Que es posible conseguir que los corruptos, los incompetentes, los irresponsables, los hijos de puta, dejen de creerse impunes.
Ahora, los sinvergüenzas que gobiernan o los sinvergüenzas que aspiran a gobernar saben que es posible amotinarse en 24 horas. Amotinarse de verdad, pacífica y civilmente. Para esto o para lo que sea. Ojo: para lo que sea. El futuro es largo y ancho. Es la principal lección. No va a cambiar nada de golpe, pero sí puede cambiar en el futuro. El fin de la impunidad. El miedo a la gente.
Lo de menos es lo que se pida o no. La utopía o lo razonable. Si es de izquierda o derechas lo que se pide. Aquí importa más el método. Eso es lo deliciosamente revolucionario del 15M: el método. Por desgracia el contenido está lejos. Esas listas electorales con 1.000 imputados lo prueban. Por eso lo que de verdad interesante de esto es el método. En cómo la gente lo ha visto e interpretado. Ahí está la gran novedad.
Esos políticos de toda laya desconcertados por fin. Acojonados. Corriendo luego para hacerse allí una foto que les negaron. Y ese magnífico, espectacular, miedo que pueden tener a partir de ahora. Han visto, al fin, el campo de minas. Espero. Porque es bueno que los políticos le tengan miedo a la gente. El miedo de un político es la mayor garantía de su rectitud. ¿Qué otro freno tiene un político sino el miedo? Esos canallas arrogantes llevaban demasiado tiempo creyéndose a salvo de todo. Ahora saben que no están a salvo de nada. Que son vulnerables. Me encanta que esa pandilla de funcionarios de la golfería institucionalizada se sientan vulnerables, por fin. Y ojalá no se infiltren en esto los canallas. Ojalá no se transformen en políticos quienes ahora tienen la palabra de tantos en su boca.
Tengo una duda no resuelta: ¿Es bueno seguir en la calle, o se perderá el efecto? Me pregunto si no sería más eficaz la táctica de guerrilla. Golpear simbólicamente, disolverse, volver a golpear en caso necesario. Disolverse, reunirse, golpear con la palabra y la dignidad y desaparecer de nuevo. Hasta la próxima. Concentrarse cada vez, para luchar con la palabra y el número. Abrumando a los canallas, que se sientan vigilados y no duerman tranquilos. Con esa amenaza siempre ahí, difusa pero real, nunca se corromperían tranquilos. Ni nos corromperían. Por eso me preocupa que se mantenga artificialmente lo que ya ha sido un éxito en ese sentido. Que eso pueda matar la eficacia.
En esta ocasión han sido 30.000, o 50.000… La próxima pueden ser 200.000. O más. Bastaría un chispazo para desencadenarlo de nuevo. Unos cuantos cabreados o desesperados con un teclado y Twitter o facebook o lo que sea. Una ocasión próxima y el saber que puede hacerse. Que ya se ha hecho. Ha nacido, en mi opinión, una temible, incruenta y modernísima forma de guerrilla urbana. Una amenaza que del sentido común depende sea grotesca al fin, o permanente, limpia, desinteresada y global.
Mi resumen es que, si hay rescoldo razonable, y hemos visto que lo hay, siempre se le puede echar gasolina. Si hace falta.
Y una cosa más. La extrema derecha ha demostrado que sí. Que hay una estúpida extrema derecha. Yo creía que era un invento de los golfos de turno, y resulta que no. El tratamiento de algunos medios ha sido para echar la pota. Pero claro, tontosdelculo con orejeras los hay a diestra y siniestra. La gilipollez no tiene ideología, sino psicopatía ideológica.
viernes, mayo 20, 2011
Demos - Cracia: análisis del 15M con Jose Luis Sampedro
Por una clase política honrada y comprometida, por la educación y el pensamiento racional e individual, ¡POR LA SOBERANÍA DEL PUEBLO!
Por la democracia, nada más.
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15M,
Jose Luis Sampedro
jueves, abril 21, 2011
Veridis Quo - Daft Punk / La levedad (y final)
Capítulo 3
La noche. Nuestra noche. La noche que cientos de poetas antaño entendieron: que allí está, al caer el sol, para ser descubierta. Y descubrirla queremos, como poetas. Nuestro inconsciente, inamovible, febril deseo para con ella: arrebatarle a Dios un trocito de eternidad, de goce eterno. Se puede buscar en otros lugares y en otros momentos, dentro de drogas o dentro de días llorosos, pero el motivo siempre es el mismo: el placer sutil pero continuo que embota el sentido del tiempo y nos relega a masas informes flotando en no sé qué espacio.
Pasa con Veridis Quo, si cierras los ojos. El tema de Daft Punk sigue un patrón repetitivo con dos protagonistas que no varían en sus cinco minutos cuarenta y cinco segundos: la base rítmica marcando a tempo, y el leitmotiv calculadamente sencillo y corto que no satura ni aburre al oyente. La caja de ritmos nos obliga a mover la cabeza a su antojo, lo cual disminuye el aporte sanguíneo al cerebro tanto como para que nuestra consciencia se difumine. Mermada ésta sólo puede atender a algo tan sencillo y directo que no exija mucha concentración, el leitmotiv, la melodía tímida que repite su fraseo una y otra vez, sin descanso, sin fin. Mientras, la batería aparece siguiendo a la caja de ritmos, nosotros entonces seguimos con el cuerpo a la batería, que de pronto, se esconde, desaparece: se queda sola, de momento, la caja de ritmos; los phasers reptan, se deslizan sobre los armónicos como un dedo se desliza sobre pintura fresca de colores; vuelve a aparecer la batería y sonreímos con los ojos cerrados: está jugando con nosotros. Nosotros que somos todos los que andamos en este lugar, aglomerados y solos, viviendo nuestra propia Veridis Quo, marcando el ritmo, sonriendo, ojos cerrados, compartiéndola en silencio, compartiéndonos en silencio, convirtiéndonos, en fin, en esa ausencia de todo que vuelve a las cosas aire.
Nuestra amada, ansiada levedad. Nuestro trocito de eternidad arrebatada a Dios. Nuestro suspiro al Universo, nuestra vida parpadeando una fracción de segundo.
Es algo que por un momento nos hace dejar de ser seres humanos, y que sin embargo, buscamos siempre con anhelo. Es nuestra íntima deserción de nosotros mismos. Nuestra secreta y momentánea autodestrucción.
La noche. Nuestra noche. La noche que cientos de poetas antaño entendieron: que allí está, al caer el sol, para ser descubierta. Y descubrirla queremos, como poetas. Nuestro inconsciente, inamovible, febril deseo para con ella: arrebatarle a Dios un trocito de eternidad, de goce eterno. Se puede buscar en otros lugares y en otros momentos, dentro de drogas o dentro de días llorosos, pero el motivo siempre es el mismo: el placer sutil pero continuo que embota el sentido del tiempo y nos relega a masas informes flotando en no sé qué espacio.
Pasa con Veridis Quo, si cierras los ojos. El tema de Daft Punk sigue un patrón repetitivo con dos protagonistas que no varían en sus cinco minutos cuarenta y cinco segundos: la base rítmica marcando a tempo, y el leitmotiv calculadamente sencillo y corto que no satura ni aburre al oyente. La caja de ritmos nos obliga a mover la cabeza a su antojo, lo cual disminuye el aporte sanguíneo al cerebro tanto como para que nuestra consciencia se difumine. Mermada ésta sólo puede atender a algo tan sencillo y directo que no exija mucha concentración, el leitmotiv, la melodía tímida que repite su fraseo una y otra vez, sin descanso, sin fin. Mientras, la batería aparece siguiendo a la caja de ritmos, nosotros entonces seguimos con el cuerpo a la batería, que de pronto, se esconde, desaparece: se queda sola, de momento, la caja de ritmos; los phasers reptan, se deslizan sobre los armónicos como un dedo se desliza sobre pintura fresca de colores; vuelve a aparecer la batería y sonreímos con los ojos cerrados: está jugando con nosotros. Nosotros que somos todos los que andamos en este lugar, aglomerados y solos, viviendo nuestra propia Veridis Quo, marcando el ritmo, sonriendo, ojos cerrados, compartiéndola en silencio, compartiéndonos en silencio, convirtiéndonos, en fin, en esa ausencia de todo que vuelve a las cosas aire.
Nuestra amada, ansiada levedad. Nuestro trocito de eternidad arrebatada a Dios. Nuestro suspiro al Universo, nuestra vida parpadeando una fracción de segundo.
Es algo que por un momento nos hace dejar de ser seres humanos, y que sin embargo, buscamos siempre con anhelo. Es nuestra íntima deserción de nosotros mismos. Nuestra secreta y momentánea autodestrucción.
miércoles, abril 20, 2011
sábado, abril 16, 2011
Ser amigo de un poeta
GEMINADOS
Evans
Él no puede olvidar su propia muerte
y millares de cuervos tienen tumbas
en su vientre;
todos graznan quedamente
motivos de Yann Tiersen.
Tiene miedo a la batalla,
pero parece que olvida
que aquél que no lucha
no muere.
¡Cómo le gustaría ser muerto
sin exponer al criminal el alma!
Plath
Ella no se reconoce en los pedazos
que fue dejando de sí misma en el camino,
y le pierde la pista, de pronto,
a todos los suicidas.
Ella no se reconoce en lo que ahora dice,
en las nuevas palabras que le brotan
directamente del vientre.
Lleva a rastras el alma
vacía
por la herida abierta de la incertidumbre.
Sangra oscuridad el costado de la luna.
Pero yo me alegro, porque veo
que crece.
Rodrigo Rubio Pérez
Evans
Él no puede olvidar su propia muerte
y millares de cuervos tienen tumbas
en su vientre;
todos graznan quedamente
motivos de Yann Tiersen.
Tiene miedo a la batalla,
pero parece que olvida
que aquél que no lucha
no muere.
¡Cómo le gustaría ser muerto
sin exponer al criminal el alma!
Plath
Ella no se reconoce en los pedazos
que fue dejando de sí misma en el camino,
y le pierde la pista, de pronto,
a todos los suicidas.
Ella no se reconoce en lo que ahora dice,
en las nuevas palabras que le brotan
directamente del vientre.
Lleva a rastras el alma
vacía
por la herida abierta de la incertidumbre.
Sangra oscuridad el costado de la luna.
Pero yo me alegro, porque veo
que crece.
Rodrigo Rubio Pérez
domingo, febrero 20, 2011
Apagan la luz
Apagan la luz a mi alrededor, y entonces el negro lo es todo, y sólo existen mis pensamientos, porque son transparentes. Me los imagino que nadan en esta oscuridad, tibia al cabo de unos segundos, cuando ya se han acostumbrado mis ojos a ver nada y mis pensamientos nadando, en negro, la nada.
Pienso que si me zambullo, como ahora, en una oscuridad inmensa, dejo de existir para ser todo yo pensamiento, y si toco una mesa no hago más que pensar una mesa con las manos.
Pienso que si me zambullo, como ahora, en una oscuridad inmensa, dejo de existir para ser todo yo pensamiento, y si toco una mesa no hago más que pensar una mesa con las manos.
martes, febrero 08, 2011
Es un pacto entre caballeros
En situación de media embriaguez no esperes a la musa, sólo aparta tus huesos de donde puedan pisarlos, calla, calla, y espera. De qué sirve hablar cuando sólo quieres hablar. De qué sirve pensar cuando sólo quieres pensar. No puedes ahora, y si levantas un poco los ojos del suelo todavía podrás comprobar cómo el mundo te espera. El mundo siempre espera a quien lo escruta silencioso. Él mismo me lo dijo. Es un pacto entre caballeros. Entonces, ahora sólo quédate quieto, hirviendo de fiebre en silencio, en secreto, y observa con los ojos muy abiertos al mundo cómo calla sin callar, cómo juzga y asalta soberano, cómo, también, te besa y te recita poemas con el viento, cómo, al fin, te mata sin contarte el final.
Es un pacto entre caballeros.
Es un pacto entre caballeros.
miércoles, enero 26, 2011
Las mentiras, tan jodidamente bellas
Quisiera explicaros tantas cosas que esto acabaría por ser un diario-blog, y me niego en redondo. Por eso me voy a limitar a escribir aquí el séptimo capítulo de Rayuela para dedicárselo a Lara, Rodrigo, Luna, Fancy y Alicia.
Porque, aunque sea mentira, es una mentira jodidamente bella.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio Cortázar, "Rayuela"
(Pero se acabó la inmadurez)
Porque, aunque sea mentira, es una mentira jodidamente bella.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio Cortázar, "Rayuela"
(Pero se acabó la inmadurez)
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literatura
jueves, diciembre 30, 2010
El fragmento 101, F
Si nuestra vida fuera un eterno estar-a-la-ventana, si así nos quedáramos, como un humo siempre detenido, teniendo siempre el mismo momento de crepúsculo coloreando la curva de los montes. ¡Si así quedáramos, más allá de siempre! ¡Si al menos, más acá de la imposibilidad, así pudieramos quedarnos, sin cometer una sola acción, sin que nuestros labios pálidos pecasen más palabras!
¡Mira como va oscureciendo!... El sosiego positivo de todo me llena de rabia, de algo que es algo así como el gusto agrio en el sabor de la aspiración. Me duele el alma... Una lenta línea de humo se levanta y se va dispersando a lo lejos... Un tedio inquieto me obliga a no pensar más en ti...
¡Tan superfluo todo! Nosotros y el mundo y el misterio de ambos.
Fernando Pessoa: "Libro del desasosiego"
(Traducción de Perfecto E. Cuadrado)
P.D.: Siempre he sido como me lees.
¡Mira como va oscureciendo!... El sosiego positivo de todo me llena de rabia, de algo que es algo así como el gusto agrio en el sabor de la aspiración. Me duele el alma... Una lenta línea de humo se levanta y se va dispersando a lo lejos... Un tedio inquieto me obliga a no pensar más en ti...
¡Tan superfluo todo! Nosotros y el mundo y el misterio de ambos.
Fernando Pessoa: "Libro del desasosiego"
(Traducción de Perfecto E. Cuadrado)
P.D.: Siempre he sido como me lees.
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